lunes, 7 de diciembre de 2020

¡Bienvenido, Carlos Benjamín Hidalgo Más!

¡Bienvenido, Carlos Benjamín Hidalgo Más!

 

Hoy, lunes 7 de diciembre, luego de ocuparnos en el ornato del colegio, IE 105 Pedro Coronado Arrascue, a partir de las 10 am.; en coordinación con Luís Alberto Lingán Paredes concordamos para ir a refrigerarnos e, igualmente, para celebrar un año luego de nuestras Bodas de Oro, justamente un 7 de diciembre del año 2019. ¿Lo ecuerdan? Luís Alberto Lingán Paredes coordinó para irnos al restaurante francés L'Eau Vive Del Peru, en Jirón Ucayali 370 que, por su ornamento, propio de las edificaciones de principios del siglo XX, una casona con ambientes amplios y bastante altos, y con acabados de su techo en madera que causaron nuestra admiración, fue el reducto ideal para esta ocasión, para nuestra camaradería; y, para nuestra grata sorpresa, ya coordinado con Lingán, por cierto, ya nos estaba esperando el amigo y Promoción 1969, Carlos Benjamín Hidalgo Más; a quién, al rededor de 51 años no veíamos, luego de egresados de nuestro colegio.

 

De izquierda a derecha: Humberto Villanueva, Walter Ayala, Emilio Arturo Díaz, Luís Alberto
Lingán, Carlos Benjamín Hidalgo Más y Emilio Enrique León Flores

 

Cuenta Carlos que estuvo residiendo en España; y, por él, nos enteramos de aspectos que definitivamente no eran conocidos para nosotros relativos a la empresa, el trabajo y el proceso que –prácticamente- lo trajo de vuelta a Perú, para culminar con trámites para su jubilación y pensión definitiva. Sucede que, como bien nos lo explicó Carlos, por acuerdos entre Perú y España, en el ámbito de las leyes laborales y previsionales, los años que él aportó al sistema de pensiones privados en Perú cuentan para sumarlos a los años que él aportó al sistema en España; por lo que, tan luego él haga el seguimiento debido a este trámite, espera una compensación por la suma de años trabajados y aportados tanto en Perú como en España, para una pensión que lo gratifique y de tranquilidad económica a partir de su jubilación.

 

Hubieron anécdotas que causaron la jocosidad de los presentes; y, en particular cuando, recordando nuestros años de colegio, trajimos a la memoria a amigos y acontecimientos que marcaron vívidamente para hacerlos imperecederos. Carlos, definitivamente, disfrutó recordando detalles; y, con el auxilio de Lingán, toda una enciclopedia que copila anécdotas de nuestro paso por el “Pedro Coronado”, y lo mismo con el aporte de Emilio Arturo Díaz Gonzales y Walter Ayala Murga, estos recuerdos se fueron haciendo más amplios para el deleite de quienes disfrutamos de la mesa; como cuando, en determinado momento, Emilio Arturo expresó, muy expontáneo y emocionado, que no tenía amigos sino entre los de su promoción; y que, en medio de ellos, él disfruta de la felicidad que con ninguno sabría o podría tener; lo que, definitivamente, nos conmovió a los presentes.

 

Carlos Benjamín piensa radicar, definitivamente, en nuestro país; pero, para cumplir con esta aspiración, es que está ocupado en lograr una pensión que le permita su estancia cómoda aquí.

 

Cuenta Carlos que, de vuelta a Lima-PERÚ, mediante un “vuelo humanitario” que logró en coordinación con la Embajada de Perú en España, sin contactarse con ningún egresado de la Promoción 1969; luego le fue grato, a través de las redes, contactarse con Gustavo Tapia; quién, a su vez, lo comunicó con Luís Alberto Lingán para insertarlo a la comunidad Promoción 1969 PCA, a través del WhatsApp. Es tal la animosidad de Carlos que, agradecido por el feliz momento que vivía entre nosotros, nos hizo saber que “quiero continuar reuniéndome con ustedes”; y, conversándolo con Lingán, en un determinado momento, le hizo saber su deseo de inscribirse a la Asociación Coronadina. Nos estará acompañando muy próximamente.


Desde aquí y estas pocas palabras, le damos la bienvenida a Carlos, Promoción 1969 y amigo.

 

En esta foto del recuerdo, en el 3° secundaria, año 1967, en La Cantuta, durante la final de fútbol
campeonato interno; Carlos Benjamín Hidalgo Más está en círculo amarillo, a la derecha de Fer-
nando Carrillo, delante de Walter Canseco.

¡Bienvenido, Carlos Benjamín Hidalgo Más!

 

Y que seas próspero en todo cuanto estás emprendido para tranquilidad y satisfacción tuya, y la de los tuyos.

 


 

lunes, 30 de noviembre de 2020

Maradona, eterno

Maradona, eterno

 

Escribe: Américo García Maldonado

 

Diego Armando Maradona y su arte se fueron para siempre. El fútbol y la pelota lo lloran. Fue inigualable, mágico e irrepetible. Eximio con el balón para contrariar las leyes de la física. Nos dejó un grande entre los grandes. El diez. El Pelusa. La zurda de oro. Dios para los fervientes de la iglesia maradoniana.

Diego Armando Maradona, sosteniendo la Copa del Mundo (Mundial México 1986)

 
Debo confesar que me apenó profundamente la muerte de Maradona. Imposible contener las lágrimas al escuchar la noticia por radio La Red en el programa deportivo “Un buen momento” conducido por Gustavo López. “Hay movimientos en la casa de Diego, hay ambulancias, algo pasa...adelante Martín Arévalo” dice el conductor a su interlocutor. “No quiero hablar por favor, no quiero hablar, sáquenme del aire por favor...” responde con voz entrecortada el periodista del otro lado de la línea. En el estudio reinó el silencio presagiando lo peor. Segundos después, se escucha a López “Yo no puedo dar una mala noticia, que lo diga la familia”. Estaba todo dicho

 


En minutos la noticia se esparció como reguero de pólvora por la ciudad. El silencio inundó las calles porteñas. El ruido de los autos parecía no escucharse. “¿Es cierto ché?” “No lo puedo creer” “Lo escuché en la tele ¿será verdad?” se preguntaba la gente mirándose unos a otros con incredulidad. Era verdad, la triste verdad. Los titulares de diarios, revistas y televisión de Argentina y del mundo pasaron a cambiar sus portadas por las del astro argentino. Incluidos los medios no deportivos.

 


Diego navegó entre amores y odios con la gente. Por su inclinación política tuvo detractores. Muchas actitudes a nivel personal, no reconociendo hijos y su incontrolable incursión en el mundo de las drogas. Era soberbio y humilde. Era terrenal. Era humano. Tenía errores como todos. Un personaje que siempre vivió al límite. Sin frenos. Pero, como futbolista todos estaban de acuerdo. Todos se rindieron a sus pies. Todos se enamoraron de su genialidad. Me pregunté muchas veces que difícil debió ser estar en el cuerpo de Maradona. Soportar tanta presión no es fácil. Y con el tiempo aprendí a quererlo.

 

Desde niño, Maradona, recibió elogios y casi desconoció la palabra “No”. Era muy difícil manejarlo, salvo su madre a quien adoró y extrañó hasta su muerte. Suficiente una mirada de doña Tota y Diego agachaba la cabeza. Fue un hijo ejemplar. Adoraba a sus padres Tota y Chitoro como fueron conocidos por la familia y los amigos. Sus hijas Dalma y Giannina eran su pasión. Un hombre generoso. Del barro saltó a la cumbre. De la miseria a la opulencia. Se lo vinculó con la “Camorra” italiana. Se codeó con poderosos políticos y se enfrentó a poderosos políticos. Se relacionó con lo más graneado del ambiente artístico. Viajó por el mundo como lo que fue, una estrella. Vivió demasiado rápido, más allá de su edad cronológica. Unos se acercaron a él en forma genuina. Otros para sacarle provecho, “los amigos del campeón”.

Corría el año 2001. Fue un 10 de noviembre. La cancha de Boca fue el lugar elegido para su despedida en el tradicional barrio porteño. Donde algunas calles aún conservan los adoquines típicos de piedra. Un lugar elegido por genoveses llegados de Europa. Y la pintoresca calle “Caminito”, preferida por todo turista que visita Buenos Aires.

 

Miles de personas asistieron al templo boquense para ser testigos de tan significativo homenaje al futbolista más grande que su suelo vio nacer: Diego Armando Maradona. Para millones, el más grande del mundo de todos los tiempos. Para otros no es así. Eterna discusión. Soy de la época de Pelé y mi inclinación es para “O rey”. Pero, no es momento de comparaciones. Cada uno tiene sus preferencias acorde a la época. Otros dirán Alfredo Di Stéfano. En la actualidad Leonel Messi. Hay para todos los gustos. Esta tierra bendita en muchos aspectos, también lo es en tan hermoso deporte. Los potreros argentinos fueron la cuna de Alfredo Di Stéfano, José Manuel Moreno, Ángel Labruna, Reinaldo Martino, Enrique Omar Sívori, Ricardo Bochini, Román Riquelme, Leonel Messi solo por mencionar algunos ilustres, que brillaron con luz propia en el mundo del fútbol.

 

En las imágenes de esta nota: El Rey Pelé en la conferencia en el Hotel Hilton.
En la segunda imagen, Roberto "Mano de Piedra" Durán también fue invitado
por Maradona. Y, por último, Jorge Valdano en los pasillos del Hotel Hilton
junto con nuestro corresponsal en Buenos Aires, Américo.

Volvamos a la Bombonera, a aquella tarde de sol donde el 10 decía adiós para siempre como jugador. Tuve la suerte de ser uno de los 60 mil espectadores que concurrieron al recinto azul y oro. En el palco de periodistas al lado de medios deportivos de todo el planeta, cubrí la nota para la revista “Ovación Mundial” de Madrid (España). En la cita futbolera estuvieron figuras de talla mundial. Edson Arantes Do Nacimento “Pelé” y la familia del pibe de oro en un palco especial. En el campo, deleitaron al público los representativos de Argentina y el Equipo de las Estrellas. Figuras en el equipo gaucho como Burgos, Sorín, Ayala, Zanetti, Verón, Aimar, Pochetino y Diego. En Las Estrellas: Higuita, Bermúdez, Matthaus, Riquelme, Solano, Francescoli, Valderrama, Suker, Stoichkov, Cantoná. El resultado 6 a 3 para el equipo argentino, el score fue lo menos importante de esa tarde inolvidable. Se vivió pasión, alegría y afecto. Y quedó impresa para siempre la famosa frase: “Yo me equivoqué y pagué, pero, la pelota no se mancha”. Esperemos que Diego encuentre paz en el cielo.



Con la camiseta azul oro que lo distinguió en el fútbol argentino, la del Boca Juniors



 

sábado, 22 de agosto de 2020

Disculpe profesor...

Disculpe profesor...
(Dedicatoria al profesor, Sr. Filomeno Macedo Ordóñez)

Escribe: Américo García Maldonado

“El día 26 de agosto cumpliría años el profesor Macedo -me dice Luís Alberto Lingán-, tienes que escribir algo al respecto”. La idea dio vueltas en mi cabeza. Recordé que mi agradecimiento al profe había quedado en el tintero. Sin dudar, tomé la computadora, puse las manos en el teclado y dí rienda suelta a mis recuerdos.

Para usted profesor, Filomeno Macedo:

Filomeno Macedo Ordoñez

Con orden, disciplina y trabajo le dio identidad al equipo
para tocar las puertas del éxito.
Plaza de Armas de Huaráz, en el periplo de una semana
que organizó el profe para visitar el Callejón de Huaylas
en las vacaciones del 2do. Trimestre.
Siempre lo quise decir. El tiempo pasó, usted se nos fue y, por equis motivos, no pudo ser. Disculpe profe. Sé que no va a leer estas palabras, pero no importa. Quiero decirle que usted nos regaló la mayor alegría deportiva que nuestro colegio guarda en la memoria. Los torneos Interescolares de los años 69 y 70.

“Ustedes solo piensan en fútbol, hay que hacer atletismo, barras, básquet, planchas...” era su muletilla. “A ver grandazo hazte quince planchas o te jalo de año”, me solía decir en las clases de Educación Física en el Coliseo Cerrado o en la pista de atletismo en Barranco donde corríamos 100, 200 y 400 metros planos. Hasta que un día agarró la dirección técnica de la selección del colegio, y cambió de opinión con respecto al fútbol. Se enamoró del cargo y, de ahí en más, empezó su gran labor.

Tuvo pupila y buena mano para elegir y conducir a un grupo de buenos jugadores. Formando un equipo respetable, admirado y envidiado por Grandes Unidades escolares que nos superaban en infraestructura e historia futbolística. No había para implementos deportivos, se hicieron hasta rifas para conseguirlo y se buscaba donde entrenar, pero jamás nos achicamos; por el contrario, superamos la adversidad. Con esfuerzo, calidad y entrega total, estuvimos a la altura de los mejores equipos. Memorables partidos de fútbol de nuestra selección nos llevó a instancias finales de la competencia. En los entrenamientos, usted permitió bromas en su momento y puso mano firme para frenar algún exceso. Navegó desde barras, planchas y abdominales hasta el pizarrón con planteos tácticos. Sufrió como nadie en la derrota y gozó complacido en la victoria. Casi se arranca los pelos de bronca por la expulsión de “Coco” Rojas ante el Señor de los Milagros en cancha del Hipólito Unanue.

No le fue esquivó a los apodos y a la hora de dar órdenes, los gestos acompañaban sus palabras: ¡Bien ahí Gallinazo...! ¡Salga al cruce Loro...! ¡Lindo mi Manco...! La inyección psicológica indicaba cercanía con el jugador, motivo suficiente para darle confianza en sí mismo.

Usted fue el artífice de fundirnos en un abrazo de locura entre profesores y alumnos en el cemento de la tribuna. Veo su rostro complacido ante el vuelo de Villanueva en la línea para evitar el gol. Al chato le brindaban seguridad, “El Mono” Porras, Elías y Gonzáles, una defensa que ante el peligro “cepillaba” sin miramientos. Un medio de mucho toque, Rojas, Lobatón, Navarro, León. Adelante había espectáculo y goles, Espinoza, Robles, Salazar, Gastúlo, Machado... Estuvimos cerca del título, profe, muy cerca. No se dio, pero se hizo demasiado. Ese equipo también llevó su calidad a Ayacucho, Huaráz y Tarma para enfrentar a colegios lugareños. En Huaráz, el profe Postigo reforzó al equipo, demostrando ser un gran jugador.

Gracias profesor Macedo por convocarme a la selección coronadina, usted y yo sabemos por qué no llegué a jugar. Más allá de la escuela seguimos la buena relación junto a Fernando Carrillo, Alberto Lingán, Héctor Sarria y muchos ex alumnos. También los profesores Adolfo Postigo, Carlos Zarria entre otros. Compartimos espumantes vasos y noches interminables. Charlas de política y filosofía. Pasando por Mao y Confucio, Haya y Belaúnde. Me dijo que por su inclinación política se había distanciado de algunos colegas.

Unos tragos de chicha de jora para bajar la jalea en alguna carpa del trébol de la Av. Zarumilla. Unas cervezas en un bar del Jr. Huancavelica o en la casa de Luis Alberto Lingán, Jr. Tayacaja. No me olvido de sus originales frases “Sé pelear” (flexionando el brazo con el puño cerrado) “Chicuelo” “Con todo respeto”. Y la mención recurrente a su “Flaca”, infaltable en su coloquial lenguaje.

¿Se acuerda profe cuando fuimos con Héctor Sarria a su estudio de abogados a la vuelta del Ministerio de Educación? Salimos a brindar. Dos cajas después lo acompañamos a tomar su movilidad para que viaje a Chiclayo. Los tres bien “sazonados” nos embarcamos. Despertamos en Trujillo. Su sorpresa fue grande al vernos a su lado “¿Y ustedes, que hacen acá?” nos preguntó. Ya era tarde para bajar y seguimos hasta Chiclayo. Al llegar al destino viajamos en taxi hasta Monsefú conducido por Enrique Castrillón, jugador del Juan Aurich, que se ganaba unos mangos en sus horas libres para llenar la olla según nos contó. Luego se reunió con otras personas y decidieron viajar a Piura. “Ahora sí, muchachos -nos dijo- tienen que regresar a Lima”. Obedientes como en el aula, emprendimos el retorno previo almuerzo y paseo por la ciudad.

Cierto día, Sarria y yo lo invitamos a “La Gruta”, una cantina de medio pelo, al lado del cine Alfa, cuadra 2 de Rufino Torrico. Una radiola surtida de tangos, boleros, guarachas y aserrín. Unas heladas, unas monedas y el acetato giraba al compás del bandoneón “Adiós muchachos, compañeros de mi vida, barra querida de aquellos tiempos...” en la voz del inconfundible Carlos Gardel como fondo de la conversación. Su rostro sereno le dio permiso a una lágrima ¡Que recuerdos profe...!

Gracias por sus enseñanzas de vida. Por ser un hombre frontal, sin pelos en la lengua y convencido de sus ideas políticas. De usted tomé, para siempre la frase “Con todo respeto”. Por eso y muchas cosas más querido profe, donde quiera que esté vaya un abrazo fraterno de su alumno que no lo olvida. Disculpe por tardar tantos años en decirlo...disculpe.

Plantel casi completo del seleccionado coronadino.
Campeonato Interescolar 1969,
Estadio Municipal de Surquillo.

Inaguración del Campeonato Interescolar de Fútbol 1970.
Estadio Nacional de Lima