jueves, 25 de abril de 2019


Muñante, el último wing

Escribe: Américo García Maldonado


Juan José Muñante escuchando el himno patrio
Juan José Muñante perteneció a esa raza ya extinguida de los llamados wing. En esa época el wing era wing. Nada de wing “ventilador” o wing “mentiroso”. Punteros derechos que arrancaban zigzagueantes pegados a la raya, abriendo la cancha para llegar al fondo y sacar el centro medido, buscando la definición de algún compañero, caso Julio Baylón, Andrés Zegarra o Víctor Calatayud.

Muñante tenía el pique sorpresivo, el desborde y la velocidad de un rayo. De trancos largos, iba de menos a más y no lo paraba nadie. Al punto de correr mano a mano con el ex atleta Fernando Acevedo quien llegó a ostentar la marca de 10.3 segundos en 100 metros planos.

“El Jet” o “La Cobra” como es conocido, apareció en el futbol peruano a los 17 años en 1965. Defendiendo la celeste del colegio Guadalupe, consiguiendo el campeonato Inter escolar sudamericano en forma invicta. Muñante fue figura descollante de ese torneo. Los guadalupanos bajo la dirección técnica del profesor José Chiarella dieron una muestra acabada de buen fútbol. En ese equipo también destacaron el arquero Alfonso Álvarez, José Navarro, Fernando Grigoletto, Eloy Bernales, Luis La Fuente, Carlos Saravia y Nicolás Salem, goleador del torneo.

Jota Jota festeja un gol del Boys, Carlos Solís y "Cachito"
Ramírez se unen al festejo
Al año siguiente, Muñante, inicio su carrera profesional en el Sport Boys haciendo una dupla letal junto a “Cachito” Ramírez. Luego Pasó a Universitario formando una gran delantera al lado de Roberto Challe, Percy Rojas, Ángel Uribe y Oswaldo “Cachito” Ramírez. Con la “U” obtuvo los campeonatos de 1969 y 1971 para luego disputar la final de la Copa Libertadores de América 1972 contra el Independiente de Avellaneda. La "U" empató en Lima. Y perdió el partido de vuelta en Buenos Aires quedándose con el subcampeonato.

Más tarde pasaría al futbol mexicano donde tuvo un éxito espectacular, primero en Atlético Español (1973-1975). Luego firmó por Los Pumas de la UNAM (1976-1980) donde alternó con su estrella máxima Hugo Sánchez, logrando el campeonato del 77 y los subcampeonatos del 78 y 79. Es en México donde lo apodan “La Cobra” por lo explosivo y la velocidad en sus desplazamientos. También jugó en el Tampico Madero (1981-1982). Muñante regresa al Perú en 1983 para firmar por Universitario, pero el fichaje se frustró y se retiró en el club que lo vio nacer, Sport Boys.

Muñante con la camiseta de la "U"
J.J. Muñante Participó en las eliminatorias para Alemania ’74 cuando la selección peruana fue eliminada por Chile. Cuatro años después se tomaría la revancha. “El Jet” Muñante anotó el gol del empate (1 a 1) en el Estadio Nacional de Santiago, luego de una entrada en diagonal eludiendo a dos defensores chilenos para rematar de zurda y vencer al portero Adolfo Neff. Esto permitió a Perú definir en Lima. El equipo dirigido por Marcos Calderón ganó 2 a 0. Un gol de Hugo Sotil, tras una jugada por derecha de Muñante quien hizo el centro preciso para el cabezazo del “Cholo”. El segundo gol fue de Juan Carlos Oblitas. Perú pasó de ronda. Luego de un triangular (con Brasil y Bolivia) clasificó al Mundial Argentina ’78.

Poco antes del inicio del Mundial Argentina ’78, el técnico argentino Cesar Luis Menotti declaró: “Muñante es uno de los mejores extremos derechos de la historia” “No existe otro más veloz que él… es sensacional”. Y no le faltaba razón. Las palabras de Menotti, no hicieron más que corroborar lo dicho por la revista argentina “El Grafico” en 1972, cuando en sus páginas llenaron de elogios al jugador peruano, luego de un partido entre Universitario e Independiente en Buenos Aires, por Copa Libertadores “El peruano es el mejor wing derecho de América, incluso por encima del brasileño Jairzinho” afirmaba la revista.

Cuentan que, ante la fama con la que llegaba Juan José Muñante al Mundial, y antes del partido Perú contra Escocia, el DT del equipo escocés, Alistair MacLeod, les dijo en la charla a sus jugadores: "Solo hay que marcar al siete, con el resto no pasa nada". Es que el Técnico escoses lo había visto jugar en la gira que Perú hizo por los 3 Continentes, dirigidos por Lajos barotti. Y quedó impresionado con el puntero derecho peruano.

Perú vs. Brasil, en el Mundial Argentina 78
En los últimos tiempos “EL Jet” hizo noticia por convivir con una penosa enfermedad y por responderle al “Patrón” José Velásquez sobre una supuesta “echada” de algunos jugadores en el recordado partido donde nuestra Selección perdió por 6 a 0 en el Mundial Argentina ’78. Velásquez dijo en una entrevista: “Rodulfo Manzo, Raúl Gorriti, J.J. Muñante y Ramón Quiroga, además de otros dos jugadores que no voy a nombrar, se dejaron sobornar”. La respuesta de Muñante, que no tenía pelos en la lengua, fue inmediata: “Velásquez está delirando". "Yo pongo mis manos al fuego que nadie hizo nada doloso contra Perú", indicó. Posteriormente, Muñante calificó de “antisocial” y "estúpido" a José Velásquez y aseguró que el otrora volante de la bicolor “fue un pegador de mujeres, abusivo con los compañeros por lo grandote que era”. "Nadie se echó, pudimos hacerle 2 o 3 goles a Argentina en los primeros 15 minutos, pero así es el fútbol", añadió J.J. Muñante.

El "Jet" en la portada de la revista Ovación
Como hinchas nos quedó el hueso en la garganta. El fantasma del fraude sigue vigente a pesar de los años. El tiempo no borro las sospechas. Nunca se supo la verdad de lo ocurrido esa noche en el Estadio de Rosario… a los 10’ del primer tiempo Jota Jota quedó solo frente al arco de Fillol y definió hacia la mano derecha del portero, pero la caprichosa pegó en el palo. Tal vez si esa bola entraba, hubiese cambiado la historia del partido…eso nunca lo sabremos.

Lo que sí sabemos es que el buen Jota Jota Muñante no pudo gambetear al cáncer y nos dejó para siempre. Y con él se nos fue el último wing que tuvo el Perú. Descansa en paz Juan José…




lunes, 1 de abril de 2019

¿Chalaca o chilena?
Escribe: Américo García Maldonado

N
i el fútbol se salva de las diferencias que acarreamos con los chilenos. Desde la guerra del salitre y el guano a fines del siglo XIX. Problemas limítrofes como consecuencia de aquel conflicto bélico. Y la paternidad del Pisco.

Me refiero a una de las jugadas más espectaculares de este bello deporte. La “chalaca” o “Chilena”. Aquella pirueta exquisita y única. El jugador se suspende en el aire de espaldas al suelo, hace un juego de piernas y dispara el balón con el empeine hacia el arco.

Cristiano Ronaldo ejecuta una perfecta “Chalaca” ante Juventus 
Esa acrobacia futbolística es capaz de levantar, como impulsado por un resorte, al espectador más pasivo. Ningún amante del buen fútbol, que se precie de tal, puede dejar de conmoverse ante semejante belleza, cuya paternidad se la disputan dos países, Chile y Perú.

Perú y Chile se disputan la autoría de la famosa acrobacia futbolística
Para algunos, su creación se remonta a los albores del siglo XX, en el puerto del Callao, donde los constructores ingleses de ferrocarriles jugaban al fútbol con los trabajadores lugareños. Sin embargo, otras voces aseguran que nació en el puerto de Talcahuano en Chile.

El fútbol llego a América a finales del siglo XIX traído, como se dijo, por los ingleses con los ferrocarriles. Los trabajadores europeos lo practicaban en los principales puertos de Sudamérica, en el Callao en Perú y Valparaíso en Chile.

Para el reconocido periodista argentino Jorge Barraza, especializado en historia del fútbol sudamericano y autor de varios libros como “Fútbol de ayer y hoy”, no hay duda que primero fue la “chalaca” y que nació en el Perú.

"A las personas que viven en el puerto del Callao les dicen chalacos y los que vivían allí practicaban esa jugada", dijo Barraza durante una entrevista radial hecha por la emisora colombiana RCN.

De acuerdo al periodista, como el intercambio entre ambos puertos era constante, los marineros peruanos viajaban a Chile con frecuencia. Y por supuesto, disputaban sus partidos, los que pueden ser considerados los primeros encuentros "internacionales".

"Allí fue donde vieron por primera vez esa maravillosa jugada, del cuerpo contorsionado, a la que llamaban la chalaca", explicó Barraza.

Ramón Unzaga, español nacionalizado
 chileno, difundió la “Chilena”
El periodista argentino cita que varios diarios chilenos de 1900 aludían a aquel recurso futbolístico como "la chalaca o la chorera". Y es aquí donde las historias se juntan. De acuerdo al registro hecho por la Asociación de Fútbol de Talcahuano, ubicada en el sur de Chile, en enero de 1914, Ramón Unzaga Asla (1892-1923) había nacido en Bilbao (España). A los 14 años emigró con sus padres a Talcahuano, Chile. Era un deportista completo. Practicaba: Fútbol,  atletismo, salto largo, salto con garrocha, jabalina, clavados, waterpolo y natación. A los 18 años de edad se nacionalizó chileno. Había ejecutado por primera vez aquella jugada en el estadio el Morro, en Talcahuano, jugando para el equipo llamado “Escuela Chorera”. En los Campeonatos Sudamericanos de 1916 y 1920, jugando con la selección chilena, repitió muchas veces el movimiento, que la prensa argentina denominó “chilena”.

De hecho, el escritor uruguayo Eduardo Galeano, escribió en su libro "Fútbol a sol y a sombra": "Ramón Unzaga inventó la jugada en la cancha del puerto chileno de Talcahuano: con el cuerpo en el aire, de espaldas al suelo, las piernas disparaban la pelota hacia atrás, en un repentino vaivén de hojas de tijera".

Unzaga continuó ejecutando su proeza por otros estadios del continente. Fue él quien la difundió en los estadios de Argentina y Uruguay durante las primeras ediciones de la Copa América, en 1916 y 1917, a las que asistió Chile.

Los historiadores mencionan a Unzaga como la persona que popularizó la jugada.

El periodista argentino Luciano Wernicke, historiador del fútbol que se ha encargado de recoger las anécdotas más jugosas de la Copa América y otros torneos, recordó en BBC Mundo que la aparición de la "chilena" para el mundo ocurrió en el partido inaugural del entonces Campeonato Sudamericano, aquel 2 de julio de 1916, frente a Uruguay, Unzaga apeló al inusual golpe para tratar de defender su arco del ataque uruguayo. Chile perdió 4-0 y pocos podían presagiar la trascendencia de aquella acrobacia.

"Fue allí que los hinchas comenzaron a hablar de la jugada que hacían los zagueros de aquel equipo chileno, que eran Unzaga y Gatica. Después de los partidos comentaban ‘viste la jugada que hicieron los chilenos, la chilena'", anotó Barraza.

Y añadió: "Uno mismo no le pone el nombre a un invento, por lo general, en el fútbol, ese nombre se lo ponen otros: los de Lima le pusieron chalaca, en Chile le llamaban chorera -como se les conoce a los de Talcahuano- y afuera del país, se le conoció como la chilena".

Sea como fuere, para los chilenos es un invento de ellos, mejor dicho, invento de un español que jugaba en Chile. Para nosotros, los peruanos, la chalaca nació en las calles porteñas del Callao, realizada por un moreno pícaro que un día se le ocurrió resolver una situación del juego con esa hermosa pirueta…cuando el español Unzaga aún no había nacido.


 Golazo de chalaca de Jorge "Camello" Soto a Rosario Central (Copa Libertadores 2004)


jueves, 21 de marzo de 2019

Challe y la historia de una “Huachita”
Escribe: Américo García Maldonado

S
Roberto Challe luciendo la camiseta
crema de la U
iempre fui Blanquiazul. Siempre me gustó el buen futbol. Y siempre admire a los cracks de otros equipos sin importar el color de su camiseta, porque los cracks no tienen colores, simplemente son cracks. Y son de todos, de todos los que amamos el buen juego. Uno de esos artistas del balón fue Roberto Challe Olarte.

Roberto surgió en el fútbol peruano en 1965, con la camiseta del Centro Iqueño. Club considerado semillero del fútbol peruano. Donde había cabida para cualquier muchacho de barrio que tuviera condiciones. Bastaba llevar un par de chimpunes viejos o remendados envueltos en papel periódico y la oportunidad se hacía realidad. Allí nacieron figuras como Roberto “Tito” Drago, José Del Castillo, Jesús Peláez, Julio Meléndez, Guillermo Delgado, Moisés Barack, Juan Biselach, Alejandro “Pique” Zevallos, Ramón Mifflin y tantos otros.

El Iqueño era una escuela de fútbol fino, de excelente trato a la pelota. Con esos argumentos rápidamente se ganó la simpatía de toda la afición peruana. El profesor Eugenio Castañeda, entrenador de los infantiles, fue el artífice de esa escuela. A su vez, el equipo albo fue considerado “La sombra” de Alianza Lima por muchos años. A los “Íntimos” les costaba una enormidad ganarles.

Challe y el Rey "Pelé" antes de un amistoso
Universitario vs. Santos de Brasil
A Challe lo vi desde sus inicios, y ya demostraba ser “un diferente”. Flaquito. Con cara de niño. Atrevido. De pases exactos, al pie o al vacío para aprovechar la velocidad de algún compañero. Con ese abanico de cualidades y la picardía traída del barrio de Magdalena conquistó a los hinchas de todos los equipos. Ante semejante realidad, los directivos de la U le echaron el ojo. Pusieron el dinero y se adueñaron de su pase.

Cierto día, cursando el 1º de media, dejé de lado mis obligaciones escolares y fui a ver el primer entrenamiento de Challe en Universitario. Me acerqué a la vieja cancha de la calle Odriozola, en Breña, mi barrio.

Al equipo crema lo entrenaba Marcos Calderón. La U tenía figuras de renombre: Humberto Arguedas, Nicolás Fuentes, José Fernández, Luis Cruzado, Oscar Ríos, Luis Zavala, Víctor Calatayud, Ángel Uribe entre otros.

Gran cantidad de aficionados nos ubicamos en los tablones del “Lolo Fernández”, ávidos de verlo en acción. Subí a lo más alto de la tribuna para ver mejor. Me senté al lado de un chiquillo de unos 9 o 10 años, el chico tenía las manos ennegrecidas, una caja de madera con latitas de betún, una escobilla y una franela. Iniciamos una trivial conversación.

“Soy lustrabotas” –me dijo– “dejé de chambear para ver el entrenamiento, soy hincha de la U.”
“Yo soy Alianza y vine a ver a Challe, no me lo podía perder” Le respondí.

El técnico forma dos equipos. Se inicia el encuentro entre titulares y suplentes. Mientras saboreaba mi “marciano” de lúcuma esperaba ansioso que le llegara el balón a Roberto. Pasan los minutos. En el fragor del juego ocurren buenas jugadas y algunas asperezas. Llega el primer balón a los pies de Challe, que se encontraba cerca de la tribuna que da al “Callejón del Gato”. Sale a la marca José Fernández, una muralla en el fondo. Un líder. Mezcla de técnica y garra.

¿Qué hace Roberto?...  Con total desparpajo, amortigua la pelota con el pie izquierdo. La duerme con la planta del zapato derecho. Amaga el pase, y frena en seco. El zaguero central, cae en el engaño, y abre las piernas como bailarina de ballet. Roberto, pasa la redonda por el lugar imaginado. El capitán de la U quedó en ridículo, tendido en el césped. La tribuna festeja con sonrisas.

“¡Asu mare...!” – exclamó el lustrabotas.
Yo puse cara de asombro.
“¿Vio eso jovencito…vio eso?... Eso es fútbol”– dijo un señor mayor, mirándome de reojo. Un hombre de rostro sereno de saco gris, camisa blanca y un cigarro entre los dedos.

“¡Alto carajo!... ¡Venga para acá!” – gritó el técnico, abriendo los brazos en forma enérgica, dirigiéndose al joven debutante.

Silencio, silencio absoluto. El juego se detiene. Los compañeros observan la escena con total respeto. El culpable de la “irreverencia” se acerca presagiando lo que vendría. El vozarrón del “Oso” Calderón hizo eco hasta en las casetas de transmisión hechas de madera triplay.

“¡Oiga señor... si usted es payaso, váyase al circo!” – bramó.

Challe, con la cabeza gacha y las manos atrás, escuchó la reprimenda sin decir palabra alguna.
¿Qué habrá pasado por la cabeza de Roberto en ese instante?... Tal vez pensó que una “huachita” sería su mejor tarjeta de presentación…

 
Sotil, Cubillas y Challe con la divisa peruana
                            








                            







martes, 5 de marzo de 2019


José Soriano "El Caballero del Deporte"
Escribe: Américo García Maldonado

J
José Soriano en la tapa del Gráfico
osé Soriano Barco fue un excepcional arquero en la década de los años 40. Nació el 19 de abril en Chiclayo en 1917. Se inició jugando por "Los Diablos Rojos" de Chiclín. En 1941 reforzó al Deportivo Municipal cuando enfrentó a Banfield de Argentina, brindando una gran actuación; y ese fue el partido bisagra que le cambió su destino. Los dirigentes del “Taladro” lo contratan. Jugó dos temporadas en Banfield, siendo figura en el arco; y luego es transferido al poderoso River Plate, por una cifra inusual para la época.

Don José, triunfó en un fútbol muy exigente como es el argentino. Llegó en la época de oro del futbol rioplatense.  Soriano jugó en la época del Boca Junior de Boyé, Lazatti y Varela; del Racing de García y Salomón. Reinaldo Martino de San Lorenzo de Almagro; Sobrero, Peruca, Morosano  y el peruano Juan “El Chueco” Honores de Newells Old Boys; y el equipo de Huracán con Norberto “Tucho” Méndez. En Banfield llegaron a figurar los compatriotas Jorge “Campolo” Alcalde y Teobaldo Guzmán.

Plantel de River Plate, Campeón año 1945
Don José Soriano, hace unos años;
mostrando la portada del Gráfico donde aparece su foto
Logró ser capitán de la “Maquina” de River. Las crónicas de la época destacan La creatividad de José Soriano. Un adelantado a su tiempo. Hizo puntos de referencia dentro del área grande y chica. La sectorizó en 180 grados y ordenaba a la defensa que no se replegaran mucho, dejándole espacio para “achicar el arco” y reducir la visual del delantero cuando enrumbaba al arco. Y le dio resultado. Fue el precursor del “achique”, una jugada que años después popularizaron Amadeo Carrizo, Hugo Orlando Gatti y Humberto Horacio Ballesteros.

“En un partido, defendiendo la valla de River, se sanciona un corner. Ordené a la defensa que desalojaran el área, cosa nunca vista. Fue en ese momento que nació “El Capitán”. Los dirigentes al ver que los jugadores me hacían caso, decidieron designarme capitán del equipo y todos aceptaron”, decía Soriano.

En ese River figuraban estrellas: Soriano, Yacono, Vaghi, Rodríguez, Ramos, Néstor “Pipo” Rossi, Juan Carlos Muñoz, José María Moreno, Adolfo Pedernera, Ángel Labruna y Félix Lostau. El peruano, fue dos veces campeón y dos veces subcampeón con ese equipo.

El caballero del deporte

En una oportunidad José Soriano, comentó como nació el apelativo “El Caballero del Deporte”. “Salí a detener una pelota por alto. Al protegerme del choque contra el delantero, éste cae desvanecido. Yo, preocupado, tiré la pelota fuera del campo para que fuera atendido. Esa acción nunca se había visto en un partido de fútbol y el referí en la creencia que le había faltado el respeto, me llamó con ademán enérgico. Caminé hacia él, me saqué la gorra, los brazos atrás y le hice una reverencia con gran respeto, y le expliqué el porqué de mi acción. Comprendió  y no me amonestó…Las tribunas aplaudieron por el gesto en favor del jugador caído y el respeto que le había demostrado al referí”.

Al día siguiente los titulares de los diarios lo apodaron “El Caballero del Deporte”.

Delantera de "La Máquina" de River: Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau
“Yo tenía potencia en los brazos. En seis oportunidades hice el saque desde mi arco con la mano, a larga distancia, pasándosela a Adolfo Pedernera y las seis veces metió gol. Esa era otra de las jugadas que no se acostumbraban en esa época”.

Ese hombre que en su Perú natal era agrónomo, especializado en el cultivo de la caña de azúcar y tenía a cargo a más de 200 personas, les enseñó el camino a los jugadores argentinos para reclamar y defender sus derechos como trabajadores. En su departamento de la calle Brasil 343 octavo piso (Capital Federal) se fundó la Asociación de Futbolistas Agremiados.

“Ahí vivía yo. Con Rodolfo Danza, jugador de Ferrocarril Oeste, enviamos telegramas a todos los capitanes de Primera y Segunda División. Allí sentamos las bases del gremio”.

 “En una ocasión, Independiente, con Erico, De la Mata, Bello y Sastre, fueron a Lima. También viajaron a Chiclayo y se quedaron ocho días. Ahí hice amistad con Fernando Bello, otro de los fundadores  del gremio de futbolistas”.

River Campeón 1945. Figuran: Soriano, Yacomo, Vaghi, Rodríguez, Ramos, Néstor "Pipo" Rossi, Juan Carlos Muñoz,
José María Moreno, Adolfo Pedernera, Ángel Labruna y Félix Loustau
“Después del Sudamericano del 42, recibí ofertas de muchos clubes, pero volví a Chiclayo y las rechacé todas. Un día se apareció don Florencio Solá, presidente de Banfield, y me convenció”.

“Mi idea era quedarme un año en Argentina y al final me quedé seis años. Había pedido licencia en mi trabajo. Yo siempre pedí mucha plata, porque en mi tierra ganaba muy bien, y aquí me la daban. Cuando pasé a River, me asombró lo poco que ganaban mis compañeros, algo así como 400 pesos de la época. Labruna, Moreno, Muñoz, Pedernera ganaban eso o menos. Yo había firmado un contrato por 2.400 pesos. No tenía prima, pero ganaba mucho más que ellos. Les comenté esta situación a mis compañeros, porque ellos tenían que saberlo”.

José Soriano, ese hombre que hizo historia en el fútbol argentino, falleció el 22 de marzo de 2011 en Buenos Aires, a los 93 años de edad. Ese hombre, elegante, de gran personalidad y muy educado, que empezó jugando al básquet y terminó siendo un ídolo en el arco de River Plate. Fue un caballero, un verdadero caballero del deporte...




viernes, 22 de febrero de 2019

“El peruano parlanchín”

Escribe: Américo García Maldonado


H
ugo Guerrero Marthineitz fue un locutor, periodista y animador televisivo que triunfó en la Argentina. Nació en Lima, un 11 de agosto de 1924; tuvo 3 hijos: Gabriela, Hugo y Diego. 

En 1941 se inició en la radiofonía peruana en un programa de noticias. Llegó a Buenos Aires en 1955, contratado para animar el programa “El club de los discómanos” en Radio Carve, luego de trabajar en Chile y Uruguay. Fue, junto a Héctor Larrea, Antonio Carrizo y Jorge “Cacho” Fontana el grupo de los mejores locutores de radio de la Argentina de las últimas décadas. 

Hugo solía contar que sus inicios en Argentina fueron muy duros. No era aceptado por sus colegas, No soportaban su sonrisa burlona y sus silencios prolongados frente al micrófono, ni mucho menos que un hombre de tez cobriza y con dejo extranjero impusiera un estilo distinto al tradicional. Decían de él: “Ché… ¿Qué se cree este negro?” “¿Qué nos va a venir a enseñar a nosotros?” Hugo, siguió en la suya y, con el paso del tiempo, sus detractores cambiaron de opinión. Y lo apodaron “El peruano parlanchín”.

Es considerado un prócer de la radiofonía argentina. Un innovador. Locutores radiales y presentadores de TV lo toman como referente. Fue el primero en sacar oyentes en vivo por la radio, en la que condujo exitosos programas como “El show del minuto” en Radio Belgrano, “El club de los discómanos”, “Splendid Show”, “Reencuentros”. Condujo un programa televisivo: “Séptima noche”. Su programa combinó entrevistas, debates y comentarios, así como sus revisiones exhaustivas de la música, el teatro y el cine. Publicó su primer libro de poemas “Señoras y señores, toda esta gente”, en 1962. En una oportunidad, por la década de los 60, Nicomedes Santa Cruz, visitó Argentina e hizo su presentación en el Teatro Municipal de Buenos Aires con su espectáculo “Ritmos negros del Perú”. Hugo, lo entrevistó por la radio. Hablaron de sus Décimas, del folclore afroperuano y de política. Todo venía bien, hasta se trataban de “hermano”. Cuando charlaron sobre el gobierno de facto de Juan Velasco Alvarado todo cambió, Nicomedes defendió la política de Velasco. Guerrero no lo soportó y lo echo de su programa, así era él,  no se andaba con vueltas. A veces soberbio e intolerante.

Recibió un Premio KONEX (el mayor honor de la televisión argentina) por su programa en 1981. En radio Del Plata condujo: “Guerrero de noche”. En 1984, comenzó su ciclo televisivo “A solas”, que consistía en entrevistas a personajes y celebridades abordando los más variados temas de actualidad, como política, económica, arte y demás. Por esta labor obtuvo el premio “Martín Fierro”.

En la época de la dictadura militar argentina, siendo presidente el general Jorge Rafael Videla, Hugo Guerrero tuvo la valentía de decir en su programa: “Si quiere ser presidente de Argentina postule a la escuela Militar”. Tales palabras le costaron la clausura. No fue novedad para él, ya había sido clausurado por otros gobiernos militares y democráticos.

Algunas de sus frases célebres: 

·         “Yo no vine a la Argentina a aprender, yo vine a aplicar mis conocimientos.”
·         “Yo soy un loco de mierda que habla solo ante un micrófono. Fui y sigo siendo un mediocre que da examen todos los días.” 
·         “¿Hasta cuándo vamos a seguir esquilmando la atención que nos dispensan quienes oyen radio, quienes miran televisión?” 
·         “Yo no soy una empresa. Soy un individuo que piensa... pero ojo, no sé si existo.” 
·         “La TV se auto reprimió los primeros planos debido a un ridículo respeto hacia las arrugas de los artistas.” 
·         “En nuestro mediocre medio televisivo todos son fracasados aunque sean estrellas, todos empezaron alguna carrera que no terminaron. Yo estoy orgulloso de no tener ni la primaria completa.” 
·         “El atractivo de las ciudades es la ingratitud de la gente. No somos civilizados, somos humanos.” 
·         “Creo que no soy más agresivo que el que trata de difundir su bondad.” 
·         “Recién ahora recuerdan que los indígenas son ciudadanos argentinos.”

Guerrero Marthineitz, fue nuevamente galardonado en 1987 con el Premio Konex de Platino Radial. En 2007, recibió de parte de la institución de educación terciaria Eter, el Premio a la Trayectoria. Publicó los libros “De hastío, los gatos y los días”, en 1976, y “Pasto de sueños”, en 1996, entre otros.
Un fumador empedernido, fue diagnosticado con cáncer de vejiga a fines de 2000.  Recuperada su salud, Guerrero Marthineitz regresó a su clásico “A solas”. Se retiró de la transmisión en 2006, para volver en 2009 con “Ahí donde está el silencio” en Radio Rivadavia.

Tanto su economía como su salud se deterioraron. Escasearon los contratos de radio, no pudo cobrar deudas atrasadas ​​y se quedó sin hogar. Fue desalojado en mayo de 2010. En una ocasión dijo: “A veces, duermo en la calle”. Guerrero fue llevado al hospital de Clínicas de Buenos Aires en julio, y murió allí en agosto de un paro cardíaco a los 86 años. Sus restos descansan en el cementerio de Chacarita, en el barrio del mismo nombre.

Hugo Guerrero Marthineitz, un inmigrante peruano con un acento inconfundible, una sonrisa particular y muy inteligente, fue uno de los personajes radiales más influyentes de la Argentina. Un peruano que dejó muy en alto el nombre del Perú.




martes, 5 de febrero de 2019

Celebración Cumpleaños Enero 2019, y Día Amistad Coronadina

E
l sábado 2 de febrero, a horas 5 pm., nos constituimos exalumnos de las promociones 1969 y 1983, en la reunión que, con anticipación, convocamos con el fin de celebrar el cumpleaños de todos quienes cumplieron un año más de vida a lo largo del mes de enero 2019; e, igualmente, celebrar el Día de la Amistad Coronadina, con el objeto de realzar y reafirmar este cimiento tan importante de la amistad que nos permita, unidos por lazos de amistad genuinos y prácticos, seguir creciendo al lado de toda nuestra vasta comunidad, la Comunidad Coronadina.

En esta ocasión, estuvo presente –y presidiendo la mesa- el cumpleañero, Promoción 1969, Gumercindo Leoncio García Lizarbe, quien cumplió años el 13 de enero; al lado de sus contemporáneos y Promoción 1969: Luís Alberto Lingán Paredes, Víctor Manuel Espada Yuffra, Víctor Manuel Oré Ochoa, Fernando Leonardo Carrillo Venegas y César Augusto Reyes Luján; y nuestros amigos de la Promoción 1983: Mercedes Estrada, Martha Pérez, Janet Calizaya y Sonia Sotomayor.

Compartimos con ustedes la foto de la ocasión, en palabras de Luís Lingán, “Una hermosa foto donde brilla la calidad y belleza de la familia Coronadina.”

En la foto (de izquierda a derecha): Mercedes Estrada, Victor Espada, Martha Pérez, Janet Calizaya, encabezando la reunión, el cumpleañero Gumercindo García, Manuel Oré, Fernando Carrillo, Sonia Sotomayor y César Reyes
Esperando que en próximas ocasiones veamos más socios y socias, y coronadinos de todas las promociones respondiendo a estas convocatorias, que solo buscan hacer de nuestra Comunidad Coronadina una comunidad unida por los lazos del afecto, y fuerte para cumplir, unidos, con las metas y objetivos en beneficio de nuestro colegio, IE 105 Pedro Coronado Arrascue; quedamos de todos ustedes.

Fraternalmente.

Comunicación y RRPP
Asociación Coronadina

Lima, martes 5 de febrero de 2019

miércoles, 30 de enero de 2019

CELEBRACIÓN CUMPLEAÑOS ENERO 2019, Y DÍA DE LA AMISTAD CORONADINA


Srs. (as) Socios (as), y
Comunidad Coronadina

Invitamos a todos ustedes y, en particular, a los que hayan cumplido años durante el pasado próximo mes de enero 2019, a la Celebración que, por los Cumpleaños Enero 2019, estaremos llevando a cabo este sábado 2 de febrero de 2019, a las 5 pm., en el Club Departamental Apurímac, sito en Av. Brasil 259, Jesús María.

Esperando verles a todos ustedes en esta feliz ocasión en que, igualmente, estaremos celebrando el Día de la Amistad Coronadina, con el objeto de resaltar el vínculo de la amistad entre Coronadinos; quedamos de todos ustedes, anticipándoles nuestra gratitud por la atención a la presente.

Fraternalmente.

Luís Alberto Lingan Paredes
PRESIDENTE
Asociación Coronadina



Lima, miércoles 30 de enero de 2019