martes, 11 de junio de 2019

ACUERDOS ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA - SÁBADO 8 DE JUNIO DE 2019


Comunicado 001-2019/AC
Acuerdos Asamblea General Ordinaria
Sábado 8 de junio de 2019

Srs. (as) Socios (as)

Como es de vuestro conocimiento, y en atención a la citación circulada con la debida anticipación, conforme al Art. 30 de nuestros Estatutos; ayer, sábado 8 de junio de 2019, a partir de las 6:10 p.m., se desarrolló nuestra Asamblea General Ordinaria de medio año, a la que asistieron los siguientes socios:

Sec.
Nombres y apellidos
DNI
Teléfonos
1
Víctor Manuel Espada Yuffra

988404142
2
Raúl E. Gonzales Vargas
08080341
999284768
3
Walter Ayala Murga
06210707
980052359
4
Jorge Rojas Correa
06760960
991191908
5
Luís Alberto Lingan Paredes


6
Emilio E. León Flores
10217596
968843296
7
Pedro More Sáenz
06060568

8
Elmer Gómez Ramos
06081077

9
Mercedes Estrada Rojas


10
Janet Calizaya Sánchez
06239490

11
Manuel Oré Ochoa

998707519

Reunión que se concentró en tratar lo relacionado con la celebración por el 50 aniversario de la primera promoción íntegra de nuestro colegio, Promoción 1969. Los acuerdos asumidos durante esta reunión son:

·         Reunión cena, por la celebración del 50 aniversario de la Promoción 1969, para el día sábado 7 de diciembre de 2019.
·         Dar un adelanto de S/. 50.00, a fin de buscar, desde ya, local en un lapso no mayor de 1 semana. El depósito se hará efecto a la Cuenta Ahorros de la asociación:

Cuenta Ahorros Interbank (Moneda nacional) Número de Cuenta 244- 3082469543;

Código de Cuenta Interbancario (CCI): 003-244-013082469543-16

·         La revista El Coronadino será alimentada hasta el aniversario del colegio, mes de setiembre, para poder terminar con su edición.
·         Elmer Gómez y el Profesor Loayza integrarán la comisión para la publicación de la revista.
·         Actividad previa, pro-fondos, almuerzo para el 20 de julio de 2019, con motivo del Día del Maestro Peruano, en el Club Departamental Apurímac.
·         Misa en la Iglesia San Marcelo, sábado 21 de diciembre de 2019, horas 7 p.m.
·         Evento en el Congreso de la República en el mes de setiembre de 2019.
·         Próxima reunión el sábado 29 de junio de 2019, horas 6:30 p.m., primera citación; para evaluación del proceso por la Celebración de las Bodas de Oro de la Promoción 1969.

Esperando que asuman responsablemente los acuerdos aquí asumidos en asamblea, para el necesario éxito de las actividades acordadas y, finalmente, la celebración por el 50 aniversario de la Promoción 1969, a fin de que esta actividad sirva de ejemplo y estímulo a las promociones siguientes; y esperando que se haga eco de estos acuerdos con los integrantes de todas las promociones habidas a la fecha (efecto dominó); anticipándoles nuestras gratitudes por la atención prestada a la presente, quedamos de todos ustedes.

Fraternalmente.

Luís Alberto Lingan Paredes
Movistar: 968-923-896
E-mail: alingan.paredes@hotmail.com
Presidente – Asociación Coronadina

Lima, domingo 9 de junio de 2019

Sección secundaria. Una de sus aulas nos sirvió para el desempeño
de la asamblea general ordinaria del sábado 8 de junio de 2019
Las socias Janet Calizaya y Mercedes Estrada,
seguidas por el socio y dirigente Víctor Manuel Oré Ochoa


Presidiendo la asamblea, Luís Alberto Ligan,
a su izquierda, Raúl Enrique Gonzales Vargas;
a su derecha, Emilio León y Pedro More



viernes, 17 de mayo de 2019

ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA - SÁBADO 8 DE JUNIO DEL 2019, 6:30 P.M.


“Año conmemorativo al 50 aniversario de los egresados de la Promoción 1969”

COMUNICADO Nº 001-2019/AC

ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA – SÁBADO 8 DE JUNIO DEL 2019

Por la presente citamos a todos ustedes, distinguidos socios y socias de la Asociación Coronadina, a la Asamblea General Ordinaria a realizarse el sábado 8 de junio del 2019, Horas: 6.30 p.m. 1ra. citación, y 7.00 p.m. 2da. citación; en uno de los ambientes a nuestra disposición en nuestro colegio, IE 105 Pedro Coronado Arrascue, sito en la Av. Alfonso Ugarte 120, Lima.

Agenda a tratar:

1-Informe y balance general de la Junta Directiva.
2-Celebración por el 50 aniversario de los egresados de la Promoción 1969.
3-Otros.

Esperando contar con vuestra participación responsable, quedamos de todos Uds.

Atentamente.

Luís Alberto Lingán Paredes
PRESIDENTE – Asociación Coronadina
        
Lima, 17 de mayo del 2019

jueves, 2 de mayo de 2019


Testigo de dos tragedias
Escribe: Américo García Maldonado

Un 24 de mayo de 1964, los seleccionados Sub 23 de Perú y Argentina se enfrentaban por un lugar en los Juegos Olímpicos de Tokio. Aquella tarde de domingo nadie presagiaba que el Estadio Nacional de Lima se convertiría en un infierno, causando la muerte de más de 300 personas y medio millar de heridos. La tragedia más grande en la historia del fútbol mundial.

Ambas escuadras llegaban a esa instancia en forma invicta. A Argentina le bastaba el empate para clasificar. Perú, dependía de sí mismo, aun le faltaba jugar con Brasil. La selección peruana, dirigida por Marinho de Oliveira, formó aquel día con: Barrantes, Ángel Guerrero, Javier Castillo, Héctor Chumpitaz y Sánchez; Armando Lara, Enrique Rodríguez y Luis Zavala; Enrique Casaretto, Inocencio La Rosa y Víctor ‘Kilo’ Lobatón. Por los argentinos: Cejas, Morales, Bertolotti, Sesana, Mori, Perfumo, Pérez, Malleo, Domínguez, Ochoa y Manfredi.

El árbitro Ángel Pazos explica su decisión de
anular el gol
Un partido disputado con bravura. Poco fútbol y mucho roce. A los 18 minutos, luego de un rechazo del arquero Barrantes, una media vuelta de Néstor Manfredi puso el 1 a 0 que enmudeció a los más de 50 mil espectadores del Estadio Nacional. Las ilusiones de clasificar a las Olimpiadas parecían desvanecerse. Perú no se achica y sigue bregando por el empate. La hinchada no para de alentar. Argentina se repliega esperando el contra ataque. A 10 minutos de finalizar el partido, un mal rechazo del zaguero Morales rebota en la zurda de “Kilo” Lobatón logrando vencer la valla de Mario Agustín Cejas. Gol, empate y júbilo total. El árbitro uruguayo Ángel Pazos anula el tanto aduciendo jugada peligrosa (plancha) del puntero izquierdo. Algo que solo él vio.

A partir de ese instante estalló la ira del público. Víctor Vásquez Campos, un delincuente conocido como “Negro Bomba”, invadió el campo de juego con la intención de agredir al árbitro. Fue brutalmente golpeado por la Policía Nacional, lo mismo ocurrió con Edilberto Cuenca, otro espectador que intentó defenderlo.

“Kilo” Lobatón logra el empate, pero, el árbitro uruguayo anula el gol originando los graves sucesos
Víctor Vásquez, “Negro Bomba”, es frenado por la policía 
en su intento de agredir al árbitro
Y vino la hecatombe. Desde las tribunas comenzaron a arrojar botellas, cojines, maderas de las butacas rotas. Y se prenden fogatas. La respuesta de la policía no se hizo esperar. El comandante Jorge Azambuja dio la orden y empezó el lanzamiento de gases lacrimógenos.

El pánico se apoderó del público, en especial en la tribuna Norte, donde tres de las seis puertas estaban cerradas. La muchedumbre buscó las salidas del estadio y se encontró con los accesos bloqueados. Se pisotearon unos a otros. La mayoría de las víctimas falleció por asfixia y aplastamiento. Ya en las afueras del estadio, se produjo una estampida y el enfrentamiento con los policías. Hubo saqueos a comercios, destrozos y quema de automóviles. Caos total.

La policía trata de controlar la situación. En la imagen, 
los jugadores Luis Zavala y Héctor Chumpitaz. A la derecha 
el árbitro Ángel Pazos
Ante la magnitud de la tragedia, el torneo se suspendió quedando pendientes varios partidos. Argentina obtuvo el título y la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio. El 7 de junio, Brasil y Perú jugaron en Río de Janeiro para ver quien acompañaba a los argentinos a Japón. Ganó Brasil 4 a 0. Pero eso solo fue anecdótico porque la verdadera pérdida ocurrió el 24 de mayo.

"La policía no soltó a los perros, pero sí dejó que lo mordieran y que le rompieran la ropa", "A la gente no le gustó la manera en que estaban sacando al aficionado de la cancha. Los volvió locos" recordaba Héctor Chumpitaz. "Estuvimos dos horas en el camarín, así que no supimos la magnitud de lo que estaba pasando…regresando a la concentración íbamos escuchando la radio y hablaban de 50 muertos, 150, 200, 300...". “Tras la tragedia, regresé a Cañete y hasta pensé en dejar el fútbol, tenía 21 años”.

Cuatro años después ocurrió otra catástrofe. Fue el 23 de junio de 1968 en el estadio de River Plate en Buenos Aires, Argentina. Y es conocido como “La tragedia de la puerta 12”.

Aquel día de invierno, River y Boca se enfrentaron por el torneo Metropolitano. 90 mil personas colmaron el Monumental de Núñez. El encuentro aburrido finalizó en empate a cero, pero lamentablemente el resultado no fue lo importante aquella triste noche.

El clima era peligroso. Algunos hinchas boquenses habían quemado banderas de River. Otros arrojaban cohetes, monedas y vasos con orina a los que estaban en la parte baja de la tribuna. Hubo trompadas y pequeñas avalanchas.

A 10 minutos de finalizar, la hinchada xeneise decide retirarse del estadio. Todos enrumban hacia la puerta 12, la misma puerta por donde habían ingresado los visitantes. Desgraciadamente la puerta estaba cerrada. Nadie lo sabía y, ante la incertidumbre, se produjo una avalancha que acabó siendo fatídica. 71 hinchas murieron asfixiados y pisoteados.
Unos decían que la puerta estaba obstaculizada por los molinetes, otros que estaba totalmente cerrada. También se afirmó que la culpa fue de la Policía que obligó por la fuerza a volver a entrar a muchos aficionados y por ese motivo se produjo la desgracia. Nunca se supo la verdad de la historia.

“En un principio era una avalancha normal, luego se acrecentó. Iba por el aire, sin tocar el piso. Cada vez estaba más apretado. Había gritos de pánico. La gente que estaba abajo quería subir. Estábamos uno arriba de otro. No podía respirar. Me caí y después me desmayé. Yo me salvé de milagro. La gente me ayudó porque era el más joven de todos. Apenas tenía 14 años. Nunca más fui a ver a Boca”, contaba un sobreviviente al diario Clarín.

Antonio Roberto Cabrera, único jugador
que estuvo presente en las dos tragedias
El argentino Antonio Roberto Cabrera fue el único jugador que vivió en carne propia estas dos historias tristes. Primero, la tragedia de Lima en 1964 cuando integraba el plantel de su país. Cuatro años después, en 1968, jugando un clásico por Boca frente a River, con la tragedia de la puerta 12.

Roberto “Chacho” Cabrera, era futbolista rudo y batallador. Se inició como puntero derecho jugando en Atlanta, luego fue llamado al equipo Preolímpico argentino, y más tarde jugaría como medio campista en Boca Juniors. 

Cabrera, recuerda que "la causa de las muertes en las dos canchas fue la misma: las puertas de salida estaban cerradas. En verdad, el día de la Puerta 12, yo recién me enteré de la tragedia cuando regresaba a mi casa a través de la radio del auto".

"En cambio, en Perú, yo viví ese horror dentro de la cancha. Fue terrible. Y los jugadores argentinos nos salvamos de morir porque la policía peruana nos defendió con los perros. Si no, nos mataban también a nosotros." ”Fueron dos hechos traumáticos que me marcaron para siempre, imágenes que mi mente jamás borrará”, contaba Cabrera tiempo después.

La policía argentina  inspecciona los molinetes en la fatídica puerta 12 del estadio de River Plate 
Roberto Cabrera, único jugador que estuvo en esas dos tragedias que enlutaron al fútbol…





jueves, 25 de abril de 2019


Muñante, el último wing

Escribe: Américo García Maldonado


Juan José Muñante escuchando el himno patrio
Juan José Muñante perteneció a esa raza ya extinguida de los llamados wing. En esa época el wing era wing. Nada de wing “ventilador” o wing “mentiroso”. Punteros derechos que arrancaban zigzagueantes pegados a la raya, abriendo la cancha para llegar al fondo y sacar el centro medido, buscando la definición de algún compañero, caso Julio Baylón, Andrés Zegarra o Víctor Calatayud.

Muñante tenía el pique sorpresivo, el desborde y la velocidad de un rayo. De trancos largos, iba de menos a más y no lo paraba nadie. Al punto de correr mano a mano con el ex atleta Fernando Acevedo quien llegó a ostentar la marca de 10.3 segundos en 100 metros planos.

“El Jet” o “La Cobra” como es conocido, apareció en el futbol peruano a los 17 años en 1965. Defendiendo la celeste del colegio Guadalupe, consiguiendo el campeonato Inter escolar sudamericano en forma invicta. Muñante fue figura descollante de ese torneo. Los guadalupanos bajo la dirección técnica del profesor José Chiarella dieron una muestra acabada de buen fútbol. En ese equipo también destacaron el arquero Alfonso Álvarez, José Navarro, Fernando Grigoletto, Eloy Bernales, Luis La Fuente, Carlos Saravia y Nicolás Salem, goleador del torneo.

Jota Jota festeja un gol del Boys, Carlos Solís y "Cachito"
Ramírez se unen al festejo
Al año siguiente, Muñante, inicio su carrera profesional en el Sport Boys haciendo una dupla letal junto a “Cachito” Ramírez. Luego Pasó a Universitario formando una gran delantera al lado de Roberto Challe, Percy Rojas, Ángel Uribe y Oswaldo “Cachito” Ramírez. Con la “U” obtuvo los campeonatos de 1969 y 1971 para luego disputar la final de la Copa Libertadores de América 1972 contra el Independiente de Avellaneda. La "U" empató en Lima. Y perdió el partido de vuelta en Buenos Aires quedándose con el subcampeonato.

Más tarde pasaría al futbol mexicano donde tuvo un éxito espectacular, primero en Atlético Español (1973-1975). Luego firmó por Los Pumas de la UNAM (1976-1980) donde alternó con su estrella máxima Hugo Sánchez, logrando el campeonato del 77 y los subcampeonatos del 78 y 79. Es en México donde lo apodan “La Cobra” por lo explosivo y la velocidad en sus desplazamientos. También jugó en el Tampico Madero (1981-1982). Muñante regresa al Perú en 1983 para firmar por Universitario, pero el fichaje se frustró y se retiró en el club que lo vio nacer, Sport Boys.

Muñante con la camiseta de la "U"
J.J. Muñante Participó en las eliminatorias para Alemania ’74 cuando la selección peruana fue eliminada por Chile. Cuatro años después se tomaría la revancha. “El Jet” Muñante anotó el gol del empate (1 a 1) en el Estadio Nacional de Santiago, luego de una entrada en diagonal eludiendo a dos defensores chilenos para rematar de zurda y vencer al portero Adolfo Neff. Esto permitió a Perú definir en Lima. El equipo dirigido por Marcos Calderón ganó 2 a 0. Un gol de Hugo Sotil, tras una jugada por derecha de Muñante quien hizo el centro preciso para el cabezazo del “Cholo”. El segundo gol fue de Juan Carlos Oblitas. Perú pasó de ronda. Luego de un triangular (con Brasil y Bolivia) clasificó al Mundial Argentina ’78.

Poco antes del inicio del Mundial Argentina ’78, el técnico argentino Cesar Luis Menotti declaró: “Muñante es uno de los mejores extremos derechos de la historia” “No existe otro más veloz que él… es sensacional”. Y no le faltaba razón. Las palabras de Menotti, no hicieron más que corroborar lo dicho por la revista argentina “El Grafico” en 1972, cuando en sus páginas llenaron de elogios al jugador peruano, luego de un partido entre Universitario e Independiente en Buenos Aires, por Copa Libertadores “El peruano es el mejor wing derecho de América, incluso por encima del brasileño Jairzinho” afirmaba la revista.

Cuentan que, ante la fama con la que llegaba Juan José Muñante al Mundial, y antes del partido Perú contra Escocia, el DT del equipo escocés, Alistair MacLeod, les dijo en la charla a sus jugadores: "Solo hay que marcar al siete, con el resto no pasa nada". Es que el Técnico escoses lo había visto jugar en la gira que Perú hizo por los 3 Continentes, dirigidos por Lajos barotti. Y quedó impresionado con el puntero derecho peruano.

Perú vs. Brasil, en el Mundial Argentina 78
En los últimos tiempos “EL Jet” hizo noticia por convivir con una penosa enfermedad y por responderle al “Patrón” José Velásquez sobre una supuesta “echada” de algunos jugadores en el recordado partido donde nuestra Selección perdió por 6 a 0 en el Mundial Argentina ’78. Velásquez dijo en una entrevista: “Rodulfo Manzo, Raúl Gorriti, J.J. Muñante y Ramón Quiroga, además de otros dos jugadores que no voy a nombrar, se dejaron sobornar”. La respuesta de Muñante, que no tenía pelos en la lengua, fue inmediata: “Velásquez está delirando". "Yo pongo mis manos al fuego que nadie hizo nada doloso contra Perú", indicó. Posteriormente, Muñante calificó de “antisocial” y "estúpido" a José Velásquez y aseguró que el otrora volante de la bicolor “fue un pegador de mujeres, abusivo con los compañeros por lo grandote que era”. "Nadie se echó, pudimos hacerle 2 o 3 goles a Argentina en los primeros 15 minutos, pero así es el fútbol", añadió J.J. Muñante.

El "Jet" en la portada de la revista Ovación
Como hinchas nos quedó el hueso en la garganta. El fantasma del fraude sigue vigente a pesar de los años. El tiempo no borro las sospechas. Nunca se supo la verdad de lo ocurrido esa noche en el Estadio de Rosario… a los 10’ del primer tiempo Jota Jota quedó solo frente al arco de Fillol y definió hacia la mano derecha del portero, pero la caprichosa pegó en el palo. Tal vez si esa bola entraba, hubiese cambiado la historia del partido…eso nunca lo sabremos.

Lo que sí sabemos es que el buen Jota Jota Muñante no pudo gambetear al cáncer y nos dejó para siempre. Y con él se nos fue el último wing que tuvo el Perú. Descansa en paz Juan José…




lunes, 1 de abril de 2019

¿Chalaca o chilena?
Escribe: Américo García Maldonado

N
i el fútbol se salva de las diferencias que acarreamos con los chilenos. Desde la guerra del salitre y el guano a fines del siglo XIX. Problemas limítrofes como consecuencia de aquel conflicto bélico. Y la paternidad del Pisco.

Me refiero a una de las jugadas más espectaculares de este bello deporte. La “chalaca” o “Chilena”. Aquella pirueta exquisita y única. El jugador se suspende en el aire de espaldas al suelo, hace un juego de piernas y dispara el balón con el empeine hacia el arco.

Cristiano Ronaldo ejecuta una perfecta “Chalaca” ante Juventus 
Esa acrobacia futbolística es capaz de levantar, como impulsado por un resorte, al espectador más pasivo. Ningún amante del buen fútbol, que se precie de tal, puede dejar de conmoverse ante semejante belleza, cuya paternidad se la disputan dos países, Chile y Perú.

Perú y Chile se disputan la autoría de la famosa acrobacia futbolística
Para algunos, su creación se remonta a los albores del siglo XX, en el puerto del Callao, donde los constructores ingleses de ferrocarriles jugaban al fútbol con los trabajadores lugareños. Sin embargo, otras voces aseguran que nació en el puerto de Talcahuano en Chile.

El fútbol llego a América a finales del siglo XIX traído, como se dijo, por los ingleses con los ferrocarriles. Los trabajadores europeos lo practicaban en los principales puertos de Sudamérica, en el Callao en Perú y Valparaíso en Chile.

Para el reconocido periodista argentino Jorge Barraza, especializado en historia del fútbol sudamericano y autor de varios libros como “Fútbol de ayer y hoy”, no hay duda que primero fue la “chalaca” y que nació en el Perú.

"A las personas que viven en el puerto del Callao les dicen chalacos y los que vivían allí practicaban esa jugada", dijo Barraza durante una entrevista radial hecha por la emisora colombiana RCN.

De acuerdo al periodista, como el intercambio entre ambos puertos era constante, los marineros peruanos viajaban a Chile con frecuencia. Y por supuesto, disputaban sus partidos, los que pueden ser considerados los primeros encuentros "internacionales".

"Allí fue donde vieron por primera vez esa maravillosa jugada, del cuerpo contorsionado, a la que llamaban la chalaca", explicó Barraza.

Ramón Unzaga, español nacionalizado
 chileno, difundió la “Chilena”
El periodista argentino cita que varios diarios chilenos de 1900 aludían a aquel recurso futbolístico como "la chalaca o la chorera". Y es aquí donde las historias se juntan. De acuerdo al registro hecho por la Asociación de Fútbol de Talcahuano, ubicada en el sur de Chile, en enero de 1914, Ramón Unzaga Asla (1892-1923) había nacido en Bilbao (España). A los 14 años emigró con sus padres a Talcahuano, Chile. Era un deportista completo. Practicaba: Fútbol,  atletismo, salto largo, salto con garrocha, jabalina, clavados, waterpolo y natación. A los 18 años de edad se nacionalizó chileno. Había ejecutado por primera vez aquella jugada en el estadio el Morro, en Talcahuano, jugando para el equipo llamado “Escuela Chorera”. En los Campeonatos Sudamericanos de 1916 y 1920, jugando con la selección chilena, repitió muchas veces el movimiento, que la prensa argentina denominó “chilena”.

De hecho, el escritor uruguayo Eduardo Galeano, escribió en su libro "Fútbol a sol y a sombra": "Ramón Unzaga inventó la jugada en la cancha del puerto chileno de Talcahuano: con el cuerpo en el aire, de espaldas al suelo, las piernas disparaban la pelota hacia atrás, en un repentino vaivén de hojas de tijera".

Unzaga continuó ejecutando su proeza por otros estadios del continente. Fue él quien la difundió en los estadios de Argentina y Uruguay durante las primeras ediciones de la Copa América, en 1916 y 1917, a las que asistió Chile.

Los historiadores mencionan a Unzaga como la persona que popularizó la jugada.

El periodista argentino Luciano Wernicke, historiador del fútbol que se ha encargado de recoger las anécdotas más jugosas de la Copa América y otros torneos, recordó en BBC Mundo que la aparición de la "chilena" para el mundo ocurrió en el partido inaugural del entonces Campeonato Sudamericano, aquel 2 de julio de 1916, frente a Uruguay, Unzaga apeló al inusual golpe para tratar de defender su arco del ataque uruguayo. Chile perdió 4-0 y pocos podían presagiar la trascendencia de aquella acrobacia.

"Fue allí que los hinchas comenzaron a hablar de la jugada que hacían los zagueros de aquel equipo chileno, que eran Unzaga y Gatica. Después de los partidos comentaban ‘viste la jugada que hicieron los chilenos, la chilena'", anotó Barraza.

Y añadió: "Uno mismo no le pone el nombre a un invento, por lo general, en el fútbol, ese nombre se lo ponen otros: los de Lima le pusieron chalaca, en Chile le llamaban chorera -como se les conoce a los de Talcahuano- y afuera del país, se le conoció como la chilena".

Sea como fuere, para los chilenos es un invento de ellos, mejor dicho, invento de un español que jugaba en Chile. Para nosotros, los peruanos, la chalaca nació en las calles porteñas del Callao, realizada por un moreno pícaro que un día se le ocurrió resolver una situación del juego con esa hermosa pirueta…cuando el español Unzaga aún no había nacido.


 Golazo de chalaca de Jorge "Camello" Soto a Rosario Central (Copa Libertadores 2004)


jueves, 21 de marzo de 2019

Challe y la historia de una “Huachita”
Escribe: Américo García Maldonado

S
Roberto Challe luciendo la camiseta
crema de la U
iempre fui Blanquiazul. Siempre me gustó el buen futbol. Y siempre admire a los cracks de otros equipos sin importar el color de su camiseta, porque los cracks no tienen colores, simplemente son cracks. Y son de todos, de todos los que amamos el buen juego. Uno de esos artistas del balón fue Roberto Challe Olarte.

Roberto surgió en el fútbol peruano en 1965, con la camiseta del Centro Iqueño. Club considerado semillero del fútbol peruano. Donde había cabida para cualquier muchacho de barrio que tuviera condiciones. Bastaba llevar un par de chimpunes viejos o remendados envueltos en papel periódico y la oportunidad se hacía realidad. Allí nacieron figuras como Roberto “Tito” Drago, José Del Castillo, Jesús Peláez, Julio Meléndez, Guillermo Delgado, Moisés Barack, Juan Biselach, Alejandro “Pique” Zevallos, Ramón Mifflin y tantos otros.

El Iqueño era una escuela de fútbol fino, de excelente trato a la pelota. Con esos argumentos rápidamente se ganó la simpatía de toda la afición peruana. El profesor Eugenio Castañeda, entrenador de los infantiles, fue el artífice de esa escuela. A su vez, el equipo albo fue considerado “La sombra” de Alianza Lima por muchos años. A los “Íntimos” les costaba una enormidad ganarles.

Challe y el Rey "Pelé" antes de un amistoso
Universitario vs. Santos de Brasil
A Challe lo vi desde sus inicios, y ya demostraba ser “un diferente”. Flaquito. Con cara de niño. Atrevido. De pases exactos, al pie o al vacío para aprovechar la velocidad de algún compañero. Con ese abanico de cualidades y la picardía traída del barrio de Magdalena conquistó a los hinchas de todos los equipos. Ante semejante realidad, los directivos de la U le echaron el ojo. Pusieron el dinero y se adueñaron de su pase.

Cierto día, cursando el 1º de media, dejé de lado mis obligaciones escolares y fui a ver el primer entrenamiento de Challe en Universitario. Me acerqué a la vieja cancha de la calle Odriozola, en Breña, mi barrio.

Al equipo crema lo entrenaba Marcos Calderón. La U tenía figuras de renombre: Humberto Arguedas, Nicolás Fuentes, José Fernández, Luis Cruzado, Oscar Ríos, Luis Zavala, Víctor Calatayud, Ángel Uribe entre otros.

Gran cantidad de aficionados nos ubicamos en los tablones del “Lolo Fernández”, ávidos de verlo en acción. Subí a lo más alto de la tribuna para ver mejor. Me senté al lado de un chiquillo de unos 9 o 10 años, el chico tenía las manos ennegrecidas, una caja de madera con latitas de betún, una escobilla y una franela. Iniciamos una trivial conversación.

“Soy lustrabotas” –me dijo– “dejé de chambear para ver el entrenamiento, soy hincha de la U.”
“Yo soy Alianza y vine a ver a Challe, no me lo podía perder” Le respondí.

El técnico forma dos equipos. Se inicia el encuentro entre titulares y suplentes. Mientras saboreaba mi “marciano” de lúcuma esperaba ansioso que le llegara el balón a Roberto. Pasan los minutos. En el fragor del juego ocurren buenas jugadas y algunas asperezas. Llega el primer balón a los pies de Challe, que se encontraba cerca de la tribuna que da al “Callejón del Gato”. Sale a la marca José Fernández, una muralla en el fondo. Un líder. Mezcla de técnica y garra.

¿Qué hace Roberto?...  Con total desparpajo, amortigua la pelota con el pie izquierdo. La duerme con la planta del zapato derecho. Amaga el pase, y frena en seco. El zaguero central, cae en el engaño, y abre las piernas como bailarina de ballet. Roberto, pasa la redonda por el lugar imaginado. El capitán de la U quedó en ridículo, tendido en el césped. La tribuna festeja con sonrisas.

“¡Asu mare...!” – exclamó el lustrabotas.
Yo puse cara de asombro.
“¿Vio eso jovencito…vio eso?... Eso es fútbol”– dijo un señor mayor, mirándome de reojo. Un hombre de rostro sereno de saco gris, camisa blanca y un cigarro entre los dedos.

“¡Alto carajo!... ¡Venga para acá!” – gritó el técnico, abriendo los brazos en forma enérgica, dirigiéndose al joven debutante.

Silencio, silencio absoluto. El juego se detiene. Los compañeros observan la escena con total respeto. El culpable de la “irreverencia” se acerca presagiando lo que vendría. El vozarrón del “Oso” Calderón hizo eco hasta en las casetas de transmisión hechas de madera triplay.

“¡Oiga señor... si usted es payaso, váyase al circo!” – bramó.

Challe, con la cabeza gacha y las manos atrás, escuchó la reprimenda sin decir palabra alguna.
¿Qué habrá pasado por la cabeza de Roberto en ese instante?... Tal vez pensó que una “huachita” sería su mejor tarjeta de presentación…

 
Sotil, Cubillas y Challe con la divisa peruana
                            








                            







martes, 5 de marzo de 2019


José Soriano "El Caballero del Deporte"
Escribe: Américo García Maldonado

J
José Soriano en la tapa del Gráfico
osé Soriano Barco fue un excepcional arquero en la década de los años 40. Nació el 19 de abril en Chiclayo en 1917. Se inició jugando por "Los Diablos Rojos" de Chiclín. En 1941 reforzó al Deportivo Municipal cuando enfrentó a Banfield de Argentina, brindando una gran actuación; y ese fue el partido bisagra que le cambió su destino. Los dirigentes del “Taladro” lo contratan. Jugó dos temporadas en Banfield, siendo figura en el arco; y luego es transferido al poderoso River Plate, por una cifra inusual para la época.

Don José, triunfó en un fútbol muy exigente como es el argentino. Llegó en la época de oro del futbol rioplatense.  Soriano jugó en la época del Boca Junior de Boyé, Lazatti y Varela; del Racing de García y Salomón. Reinaldo Martino de San Lorenzo de Almagro; Sobrero, Peruca, Morosano  y el peruano Juan “El Chueco” Honores de Newells Old Boys; y el equipo de Huracán con Norberto “Tucho” Méndez. En Banfield llegaron a figurar los compatriotas Jorge “Campolo” Alcalde y Teobaldo Guzmán.

Plantel de River Plate, Campeón año 1945
Don José Soriano, hace unos años;
mostrando la portada del Gráfico donde aparece su foto
Logró ser capitán de la “Maquina” de River. Las crónicas de la época destacan La creatividad de José Soriano. Un adelantado a su tiempo. Hizo puntos de referencia dentro del área grande y chica. La sectorizó en 180 grados y ordenaba a la defensa que no se replegaran mucho, dejándole espacio para “achicar el arco” y reducir la visual del delantero cuando enrumbaba al arco. Y le dio resultado. Fue el precursor del “achique”, una jugada que años después popularizaron Amadeo Carrizo, Hugo Orlando Gatti y Humberto Horacio Ballesteros.

“En un partido, defendiendo la valla de River, se sanciona un corner. Ordené a la defensa que desalojaran el área, cosa nunca vista. Fue en ese momento que nació “El Capitán”. Los dirigentes al ver que los jugadores me hacían caso, decidieron designarme capitán del equipo y todos aceptaron”, decía Soriano.

En ese River figuraban estrellas: Soriano, Yacono, Vaghi, Rodríguez, Ramos, Néstor “Pipo” Rossi, Juan Carlos Muñoz, José María Moreno, Adolfo Pedernera, Ángel Labruna y Félix Lostau. El peruano, fue dos veces campeón y dos veces subcampeón con ese equipo.

El caballero del deporte

En una oportunidad José Soriano, comentó como nació el apelativo “El Caballero del Deporte”. “Salí a detener una pelota por alto. Al protegerme del choque contra el delantero, éste cae desvanecido. Yo, preocupado, tiré la pelota fuera del campo para que fuera atendido. Esa acción nunca se había visto en un partido de fútbol y el referí en la creencia que le había faltado el respeto, me llamó con ademán enérgico. Caminé hacia él, me saqué la gorra, los brazos atrás y le hice una reverencia con gran respeto, y le expliqué el porqué de mi acción. Comprendió  y no me amonestó…Las tribunas aplaudieron por el gesto en favor del jugador caído y el respeto que le había demostrado al referí”.

Al día siguiente los titulares de los diarios lo apodaron “El Caballero del Deporte”.

Delantera de "La Máquina" de River: Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau
“Yo tenía potencia en los brazos. En seis oportunidades hice el saque desde mi arco con la mano, a larga distancia, pasándosela a Adolfo Pedernera y las seis veces metió gol. Esa era otra de las jugadas que no se acostumbraban en esa época”.

Ese hombre que en su Perú natal era agrónomo, especializado en el cultivo de la caña de azúcar y tenía a cargo a más de 200 personas, les enseñó el camino a los jugadores argentinos para reclamar y defender sus derechos como trabajadores. En su departamento de la calle Brasil 343 octavo piso (Capital Federal) se fundó la Asociación de Futbolistas Agremiados.

“Ahí vivía yo. Con Rodolfo Danza, jugador de Ferrocarril Oeste, enviamos telegramas a todos los capitanes de Primera y Segunda División. Allí sentamos las bases del gremio”.

 “En una ocasión, Independiente, con Erico, De la Mata, Bello y Sastre, fueron a Lima. También viajaron a Chiclayo y se quedaron ocho días. Ahí hice amistad con Fernando Bello, otro de los fundadores  del gremio de futbolistas”.

River Campeón 1945. Figuran: Soriano, Yacomo, Vaghi, Rodríguez, Ramos, Néstor "Pipo" Rossi, Juan Carlos Muñoz,
José María Moreno, Adolfo Pedernera, Ángel Labruna y Félix Loustau
“Después del Sudamericano del 42, recibí ofertas de muchos clubes, pero volví a Chiclayo y las rechacé todas. Un día se apareció don Florencio Solá, presidente de Banfield, y me convenció”.

“Mi idea era quedarme un año en Argentina y al final me quedé seis años. Había pedido licencia en mi trabajo. Yo siempre pedí mucha plata, porque en mi tierra ganaba muy bien, y aquí me la daban. Cuando pasé a River, me asombró lo poco que ganaban mis compañeros, algo así como 400 pesos de la época. Labruna, Moreno, Muñoz, Pedernera ganaban eso o menos. Yo había firmado un contrato por 2.400 pesos. No tenía prima, pero ganaba mucho más que ellos. Les comenté esta situación a mis compañeros, porque ellos tenían que saberlo”.

José Soriano, ese hombre que hizo historia en el fútbol argentino, falleció el 22 de marzo de 2011 en Buenos Aires, a los 93 años de edad. Ese hombre, elegante, de gran personalidad y muy educado, que empezó jugando al básquet y terminó siendo un ídolo en el arco de River Plate. Fue un caballero, un verdadero caballero del deporte...